paper kid

desire lines

UNTITLED 2 

extraño. la ciudad, el olor de las calles, cómo el sol entraba por la ventana e iluminaba mi cuarto en el hostel. extraño caminar sintiéndome un extraño a la vez que me siento a salvo. extraño a mis amigos y a mi soledad. la cantidad exacta de pasos que me llevarían a la parada del colectivo. un trabajo en donde todos nos regalabamos las historias de nuestras vidas, como la más pura de las ofrendas. extraño mis problemas y mis viejas ambiciones. extraño mis días. extraño volver. 

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Desperté con sabor a monedas viejas en la boca y la extraña sensación de no saber bien en dónde me encontraba. Miré alrededor, pero todo era penumbra. Estiré mi brazo tratando de alcanzar el interruptor de mi velador, pero fue en vano. Me quedé entonces recostado en medio de aquella devastación invisible, en el marco de lo que era una escena ridículamente desoladora, preguntándome qué sería de mi.
Entonces me invadió un abrumador sentimiento de soledad. Llegué incluso a pensar que era la última persona en la tierra. No había consuelo para semejante dolor; sólo la lobreguez y el recuerdo aquel velador ausente.